En tiempos precolombinos, esta majestuosa montaña era conocida como Cumanday (Cerro Blanco), Tabuchía (Candela o Fuego) y Tama (Padre Mayor o Grande). Nombres que evocan respeto y reverencia por el apus sagrado de la región, el guardián ancestral de los vientos, las aguas y las almas que habitan estas tierras.
Cumanday, el Padre Protector, se alza como un símbolo de conexión entre lo humano y lo divino. Hace apenas unas décadas, sus glaciares se extendían como ríos de hielo eterno, escenario de competencias de esquí y de épicas travesías de montañistas que buscaban tocar el cielo. Fue una montaña viva, cercana, profundamente amada por los colombianos… y aún hoy sigue latiendo, desde su interior volcánico, con la fuerza de los elementos.
Actualmente, el recorrido nos lleva hasta el Valle de las Tumbas, a 4.400 metros sobre el nivel del mar, un punto donde la montaña nos invita a mirarla con nuevos ojos. Desde allí, contemplamos su grandeza entre paisajes volcánicos, tonos minerales y nevados efímeros que renacen con las lluvias.
El camino es amable y pausado, ideal para sentir la energía del lugar, respirar su pureza y conectar con el silencio que todo lo dice.
A lo largo del ascenso, los ecosistemas se transforman: el verde intenso de los bosques altoandinos se abre paso al misterio del superpáramo, hasta llegar a un valle casi lunar. Un espacio donde la naturaleza se expresa en su forma más pura, donde el silencio se vuelve guía y la consciencia se expande. Cada mirada, cada respiro y cada fotografía son apenas un intento de capturar lo infinito.
La aventura inicia en Manizales (2.150 m s. n. m.), y desde allí nos adentramos en un viaje que trasciende lo físico. Nuestro equipo de guías comparte relatos, leyendas y saberes ancestrales, tejiendo una experiencia que une el alma con la montaña.
En Cumanday, no solo se asciende: se despierta, se honra y se transforma.
Vive la experiencia.
Conecta con la energía del apu sagrado, deja que la montaña te hable y descubre en cada paso una forma distinta de ver el mundo.
Cumanday te espera… para recordarte que la verdadera cima está dentro de ti.
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